La aduana que fue construida a la orilla del Río Sucio

Para quienes atraviesan con frecuencia la ruta 32, en el trayecto denominado Braulio Carrillo, les será difícil entender que hace muchos años ahí, muy cerca del puente sobre el río sucio, donde se juntan las aguas amarillas y las cristalinas, existía una gran bodega de aduanas.

Pues sí. Corría la década de 1870 cuando una crisis económica hizo que los trabajos que se realizaban para la construcción del ferrocarril al Atlántico fueran abandonados. En ese momento faltaba únicamente el tramo de vía férrea entre el río Reventazón, en Siquirres, y la ciudad de Cartago; sección que precisamente presentaba las mayores dificultades topográficas.

Entonces, ante la urgencia de concretar el proyecto de comunicar el caribe con la meseta central, en 1879 el gobierno de Costa Rica decidió realizar un contrato con el empresario Minor Keith con el fin de hacer un nuevo trazado para lograr una pronta comunicación entre San José y el Puerto de Limón.

Imagen tomada de Tripadvisor.com

Con ese objetivo procedieron a cambiar la ruta original por otra que ofreciera mejores posibilidades para el trasiego de mercaderías.El resultado fue la continuación de la vía férrea desde Matina pero dirigiéndola hasta el río Sucio. Hasta ese punto llegó el ferrocarril.

Conforme a un estudio publicado por ucreativa.com,  el cruce del río Sucio se haría en barcazas y de allí a San José las mercaderías se introducirían por medio de carretas, gracias a un camino que se abrió en 1882 desde ese sitio hasta las cercanías del actual peaje.

Y fue así como en las márgenes del río Sucio se estableció un poblado que se bautizó con el nombre de Carrillo, en homenaje a Braulio Carrillo. En ese sitio se procedió a levantar una serie de edificaciones y galerones, con el propósito de facilitar el comercio. Hasta allí llegaba el ferrocarril, se descargaba la mercadería, y luego se enviaba a la capital en carretas.

 

Edificio

Entre los inmuebles más importantes que se construyeron estaba una aduana de estructura de hierro, contratado también a Keith por un monto de 62.500 pesos y terminado a principios de 1884.

En el contrato de construcción de la obra se estableció que el inmueble tendría trescientos pies de largo por cuarenta de ancho; con dos corredores laterales macadamizados, para facilitar el paso de carretas; sería de estructuras de hierro importadas de Inglaterra y con láminas de hierro galvanizado para cubrir sus paredes y el techo; que el piso del interior estaría cubierto por pino Amarillo y debería pintarse con pintura de aceite.

Otra de sus cláusulas establecía que se debía construir un muro de retención que protegiera el inmueble de las posibles crecidas del río Sucio.

Años después, cuando se superó la crisis y se logró terminar el trayecto del ferrocarril en la ruta original hacia Cartago, bordeando el difícil cauce del Río Reventazón,  se produjo el abandono de la vía férrea que unía el Puerto de Limón con el río Sucio.

Por otra parte, la apertura de la nueva aduana en San José (1891) determinó el cierre de la antiguaAduana de Carrillo y el trasladó hacia el interior del país de todas las mercaderías, hasta entonces almacenadas en ese sitio.

La estructura que ocupaba la aduana en río Sucio se dispuso que fuera desmontada y trasladada a la ciudad de San José para ser armada otra vez contiguo a la recién construida Aduana Central. La nueva función asignada a la Antigua Aduana de Carrillo, fue la de servir como bodega auxiliar y de apoyo a la principal.

En 1917, el dictador Federico Tinoco Granados ordenó que esta bodega fuese reacondicionada para instalar en ella la Casa del Cuño, dependencia que se encargaría de la emisión y fabricación de monedas.

Teatro de la Aduana

Entre las décadas de 1950 a 1980 la bodega volvió a ser integrada a la Aduana Principal; pero en 1987 el gobierno impulsó un proyecto para convertirla en el Teatro de la Aduana, adscrito a la Compañía Nacional de Teatro.

Foto tomada de sicultura.com

La transformación en un teatro conllevó un proceso de remodelación; se realizaron trabajos que respetaron las estructuras verticales (postes y travesaños de hierro colado) y horizontal que en forma de arco sirve de soporte a la cubierta; sin embargo. No ocurrió lo mismo con las paredes que originalmente eran metálicas y se substituyeron por grandes planchas de fibro cemento. También se eliminaron dos grandes chimeneas de ladrillo. Internamente se conservó el piso, hecho a base de bloques de piedra canteada, el cual había sido instalado a principios del siglo XX. Los diversos trabajos implicaron la construcción de un escenario, gradería, camerinos, servicios sanitarios, cabina de luz y sonido y un alero perimetral.

Por eso, cuando visite el Teatro de la Aduana recuerde que ahí se encuentra parte de la historia de nuestro caribe lindo y querido

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